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Efectos de la Suplementación con Proteínas sobre el Rendimiento Muscular y los Cambios Hormonales en Reposo en Jugadores de Fútbol Americano Universitarios

Se ha reportado que aproximadamente la mitad de los atletas universitarios americanos utilizan suplementos nutricionales, siendo la suplementación con proteínas uno de las prácticas más comunes (Schenk and Costley, 2002). Si bien algunos estudios han demostrado que la suplementación con proteínas en adultos previamente desentrenados que realizan ejercicios con sobrecarga no provee beneficio alguno respecto del incremento en la acumulación de tejido magro o del incremento en la fuerza (Candow et al., 2006a; 2006b), existe evidencia que respalda una mayor necesidad de proteínas en atletas entrenados en fuerza y potencia en comparación con los atletas de resistencia y los individuos sedentarios (Lemon et al., 1992; Tarnopolsky et al., 1992).

Considerando que el entrenamiento con sobrecarga de alta intensidad resulta en una disrupción o daño de las fibras musculares activas, la mayor ingesta de proteínas podría ayudar en los procesos de reparación y remodelación de estas fibras (Tipton et al., 2004). Previamente se ha demostrado una reducción en el daño muscular, una atenuación en la reducción de la fuerza y una mejora en la recuperación posterior al entrenamiento de sobrecarga en sujetos que utilizan suplementos a base de proteínas (Kraemer et al., 2006; Ratamess et al., 2003). La combinación del entrenamiento con sobrecarga y una mayor reserva de aminoácidos podría resultar en un balance nitrogenado positivo y en un incremento en la síntesis proteica (Tarnopolsky et al., 1992; Roy et al., 1997). Esto podría tener implicaciones importantes para la mejora tanto del tamaño como de la fuerza muscular.

 

Se ha sugerido que la ingesta de proteínas desempeña un importante rol en la regulación de las hormonas anabólicas involucradas en la remodelación muscular (Chandler et al., 1994; Kraemer et al., 1998; Volek et al., 1997). Cuando se realizó la suplementación continua de proteínas en individuos previamente desentrenados durante un período de entrenamiento con sobrecarga de 12 semanas, se observó una reducción en la concentración de cortisol post entrenamiento, lo cual sugirió una atenuación en el incremento de la degradación muscular post ejercicio (Bird et al., 2006). Además, se ha sugerido que la ingesta de proteínas influencia la concentración de testosterona de reposo (Volek et al., 1997) y las respuestas hormonales agudas al ejercicio con sobrecarga (Kraemer et al., 1998). Sin embargo, solo pocos estudios han examinado los efectos de la suplementación prolongada (e.g., la duración de un programa característico de entrenamiento con sobrecarga fuera de temporada) sobre los cambios en las concentraciones hormonales en atletas de fuerza/potencia con experiencia en el entrenamiento con sobrecarga.

Para que los individuos entrenados en la fuerza mantengan un balance nitrogenado positivo se ha sugerido que necesitan consumir 1.6 a 1.8 g/kg/día de proteínas (Tarnopolsky et al., 1992; American Dietetic Association et al., 2000). Para muchos atletas universitarios la posibilidad de realizar una ingesta proteica adecuada se ve comprometida debido a una nutrición inapropiada con una baja ingesta calórica, mala elección de los alimentos y a una ingesta irregular de alimentos (Cole et al., 2005; Hinton et al., 2004). Para asegurar una suficiente ingesta proteica muchos atletas universitarios dependen de los suplementos a base de proteínas (Schenk and Costley, 2002). Sin embargo, la evidencia que respalda la eficacia de la suplementación con proteínas en atletas de fuerza/potencia que realizan una ingesta dietaria normal es limitada. Por lo tanto, el propósito del presente estudio fue examinar los efectos de la suplementación con proteínas sobre la fuerza, la potencia, la composición corporal y las concentraciones hormonales de reposo durante un programa de entrenamiento con sobrecarga en atletas de fuerza/potencia competitivos.

METODOS

Sujetos

Veintiún hombres atletas de fuerza/potencia fueron voluntarios para participar en el estudio. Luego de explicarles todos los procedimientos, riesgos y beneficios de su participación, cada sujeto dio su consentimiento informado para participar en el estudio. El protocolo del estudio fue aprobado por el Comité de Revisión Institucional de la Universidad. No se permitió la participación de sujetos que hayan utilizado cualquier suplemento nutricional, anabólicos esteroides o cualquier otro agente anabólico conocido que pudiera incrementar el rendimiento en el año previo al comienzo del estudio. La determinación del uso de anabólicos esteroides o de otros suplementos fue llevada a cabo a través de un cuestionario de salud que los sujetos completaron durante el reclutamiento.


Tabla 1. Programa de entrenamiento con sobrecarga de 12 semanas de duración. Todos los ejercicios se realizaron en el máximo rango de movimiento.

Los sujetos fueron aleatoriamente asignados a un grupo que fue suplementado con proteínas (PR; n =11: 20.3 ± 1.6 años; 1.82 ± 0.06 m; 93.9 ± 7.9 kg) o a un grupo placebo (PL; n =10: 21.0 ± 1.2 años; 1.83 ± 0.05 m; 97.7 ± 10.2 kg). Todos los sujetos eran atletas pertenecientes al equipo de fútbol americano de la universidad con al menos dos años de experiencia en el entrenamiento con sobrecarga. El estudio fue llevado a cabo utilizando un diseño doble ciego. Ambos grupos realizaron el mismo programa de entrenamiento con sobrecarga durante 12 semanas. El programa de entrenamiento incluyó 4 sesiones semanales durante las cuales se utilizó una rutina partida (ver Tabla 1) que fue supervisada por el personal vinculado a la investigación. Todos los sujetos completaron un diario de entrenamiento, el cual fue recolectado por los investigadores en forma diaria.

Protocolo de Evaluación

Los sujetos se reportaron al Laboratorio de Rendimiento Humano en tres ocasiones separadas. La primera sesión de evaluación se llevó a cabo antes del comienzo de la suplementación (PRE), la segunda sesión de evaluación se llevó a cabo durante la sexta semana del período de suplementación y entrenamiento (MID) y la tercera sesión de evaluación se llevó a cabo luego de la finalización de las 12 semanas de suplementación (POST). Todas las sesiones de evaluación se llevaron a cabo a la misma hora del día.

Análisis Sanguíneos

Se les pidió a los sujetos que asistieran al laboratorio a primera hora de la mañana luego de ayunar durante la noche para que se le extrajeran las muestras de sangre. La recolección de las muestras de sangre en cada sesión de evaluación se llevó a cabo a la misma hora del día. Cada muestra de sangre fue obtenida de la vena antecubital utilizando un una aguja calibre 20 descartable equipada con un tubo Vacutainer® (Becton Dickinson, Franklin Lakes, NJ) y con el sujeto en posición de sentado. Las muestras de sangre fueron recolectadas en tubos Vacutainer® que contenían Gel SST® y un coagulante. Se dejó que las muestras coagularan a temperatura ambiente y luego fueron centrifugadas a 1500 g durante 15 minutos. El suero resultante fue colocado en tubos de 1.8 mL y congelado a -80ºC para los posteriores análisis.

Análisis Bioquímicos y Hormonales

Las concentraciones séricas de testosterona, hormona del crecimiento, IGF-1 y cortisol fueron determinadas utilizando inmunoensayos enzimáticos (EIA) y ensayos inmunoaborbentes vinculados a enzimas (ELISA) (Diagnostic Systems Laboratories, Webster, TX). La determinación de los valores de inmunoreactividad sérica fue llevada a cabo utilizando un espectrofotómetro SpectraMax340 (Molecular Devices, Sunnyvale, CA). Para eliminar la varianza inter-ensayo, todas las muestras para un ensayo en particular fueron descongeladas y analizadas en el momento de realizar el análisis. Todas las muestras fueron analizadas en duplicado con una varianza intra-ensayo media <10%. Para cada sesión de entrenamiento se determinó el cociente molar entre la testosterona y el cortisol (índice T/C) para tener una medida del estatus anabólico/catabólico del cuerpo.

Composición Corporal

La composición corporal fue determinada utilizando absorciometría dual de rayos X (DEXA) (Prodigy ; Lunar Corporation, Madison, WI). Las estimaciones del porcentaje de grasa corporal, la densidad mineral ósea y del contenido mineral óseo, y del tejido adiposo y tejido magro no óseo fueron determinadas utilizando los procedimientos recomendados por los fabricantes y los algoritmos suministrados por los mismos. Todas las mediciones fueron llevadas a cabo por el mismo técnico. La calidad de las mediciones fue valorada mediante calibraciones diarias y fue llevada a cabo antes de la realización de las mediciones utilizando un bloque de calibración provisto por el fabricante.

Medición de la Fuerza

Durante cada sesión de evaluación los sujetos realizaron un test de 1 repetición máxima (1RM) en los ejercicios de sentadilla y press de banca. Los test de 1RM fueron llevados a cabo según lo descrito por Hoffman (2006). Cada sujeto realizó una serie de entrada en calor con una carga de aproximadamente el 40-60% de su máximo estimado, y luego realizó tres a cuatro intentos para la determinación de la fuerza en 1RM. Se permitió un período de recuperación de 3-5 min entre cada levantamiento. No se permitió el rebote, ya que esto puede mejorar artificialmente los resultados de la fuerza en 1RM. El test de 1RM en press de banca fue llevado a cabo en la posición estándar de decúbito supino: el sujeto desciende la barra olímpica hasta el pecho y luego levanta el peso hasta que sus codos estén completamente extendidos. Para el ejercicio de sentadillas los sujetos colocaron la barra olímpica sobre el músculo trapecio dejando a su elección el lugar específico de apoyo. Los sujetos descendieron hasta que sus muslos quedaran paralelos con el suelo, es decir hasta que el trocánter mayor del fémur quedara al mismo nivel que la rodilla. Luego de esto los sujetos levantaron el peso hasta que sus rodillas quedaran completamente extendidas.

Medición de la Potencia Anaeróbica

Para cuantificar la potencia anaeróbica todos los sujetos realizaron el test de Wingate (Lode Excalibur, Groningen, The Netherlands). Luego de un período de entrada en calor de 5 min durante los cuales los sujetos pedalearon a 60 rpm interespaciados con tres esprints máximos de 5 segundos, los sujetos pedalearon durante 30 segundos a máxima velocidad contra una torque constante (1.2 Nm/masa corporal). Se determinaron la potencia pico, la potencia media, el trabajo total y el índice de fatiga. La potencia pico fue definida como la mayor potencia mecánica medida durante el test. La potencia media fue definida como la potencia mecánica promedio durante los 30 segundos del test y el índice de fatiga fue determinado dividiendo la mayor producción de potencia por la menor producción de potencia y multiplicando este resultado por 100.

Registros Dietarios

En cada semana del estudio los sujetos completaron registros dietarios de tres días. Los sujetos fueron instruidos para que registraran con la mayor precisión posible todo lo que habían consumido durante el día, incluyendo el suplemento (o placebo) y entre las comidas y la merienda. Para analizar estos registros dietarios se utilizó el programa FoodWorks Dietary Analysis (McGraw Hill, New York, NY).

Calendario de Suplementación

El suplemento y el placebo se administraron en forma de polvo en paquetes individuales. El contenido de cada paquete fue mezclado con 473 mL de agua. Los sujetos fueron instruidos para que consumieran una bebida cada mañana y una segunda luego de cada sesión de entrenamiento. El suplemento (Metamyosyn®, MET-Rx, Bohemia, NY) estaba compuesto por 42 g de proteínas, 18 g de carbohidratos y 3 g de grasas con un contenido calórico de 260 kcal. Por lo tanto, en los días de entrenamiento los sujetos del grupo suplementado consumieron 84 g de proteínas a partir del suplemento. El contenido proteico del suplemento consistió de una mezcla de concentrado de proteína de leche, concentrado de proteína de suero, L-glutamina y clara de huevo deshidratada. El contenido de carbohidratos del suplemento consistió de maltodextrina. El placebo (maltodextrina) contenía 2 g de proteínas, 63 g de carbohidratos y 2 g de grasas con un contenido calórico de 260 kcal.

Análisis Estadísticos

El análisis estadístico de los datos fue llevado a cabo utilizando el análisis de varianza para medidas repetidas de 2 (grupo) × 3 (tiempo) o de 2 × 2. En el caso de hallarlo un estadístico F significativo, se utilizó el análisis post hoc LSD para realizar las comparaciones apareadas. Además, las comparaciones ?PRE-POST entre los grupos respecto de las mediciones de rendimiento fueron analizadas utilizando la prueba t para muestras independientes. Se utilizó la correlación producto momento de Pearson para examinar correlaciones bivariadas seleccionadas. Se utilizó el efecto del tamaño (ES) para determinar la magnitud del efecto del tratamiento, y los valores del ES se reportaron para proveer una medida de significancia práctica. Se seleccionó un nivel alfa p=0.05 para determinar la significancia estadística. Todos los datos se presentan como medias ± DE.

RESULTADOS

La ingesta dietaria promedio diaria se muestra en la Tabla 2. No se observaron diferencias significativas en la ingesta calórica entre los grupos PR y PL. No obstante, se hallaron diferencias significativas entre los grupos respecto de la ingesta de proteínas y carbohidratos. No se observaron cambios en la masa corporal, masa magra corporal o en el porcentaje de grasa entre las mediciones PRE y POST en ninguno de los grupos y no se observaron diferencias entre los grupos (ver Tabla 3). Interesantemente, el ? de masa magra se incrementó en 1.4 kg en el grupo PR pero solo en 0.1 kg en el grupo PL. Si bien estas diferencias no alcanzaron significancia estadística (p = 0.08, ES = 0.78), se observó una tendencia hacia una mayor acumulación de tejido magro en el grupo PR.

Tanto el grupo PR como PL exhibieron un incremento significativo en la fuerza en 1RM en los ejercicios de sentadillas y press de banca entre las mediciones PRE y POST (ver Tabla 3). Sin embargo, la comparación del ? de fuerza mostró que los sujetos del grupo PR tuvieron una mejora significativamente mayor en la fuerza en 1RM en sentadillas en comparación con el grupo PL, pero no se observaron diferencias en la magnitud de mejora entre los grupos respecto de la fuerza en 1RM en el ejercicio de press de banca. La examinación de los diarios de entrenamiento de los sujetos reveló que no hubo diferencias significativas entre los grupos PR y PL respecto del volumen semanal medio de entrenamiento (6461 ± 584 kg and 6420 ± 425 kg, respectivamente) y de la intensidad semanal media de entrenamiento (81.5 ± 6.2 % and 81.6 ± 6.6%, respectivamente) para el ejercicio de press de banca. Sin embargo se observó una diferencia del 6% (p = 0.09, ES = 0.74) entre los grupos PR y PL respecto del volumen semanal medio de entrenamiento (9287 ± 990 kg and 8710 ± 476 kg, respectivamente) y del 5.2% (p = 0.09, ES = 0.73) en la intensidad semanal media de entrenamiento (86.7 ± 7.0 % and 81.5 ± 7.3%, respectivamente) para el ejercicio de sentadillas.


Tabla 2. Ingesta dietaria diaria promedio. *Diferencia significativa entre los grupos (p<0.05).


Tabla 3. Resultados de las evaluaciones antropométricas, de la fuerza y la potencia anaeróbica. Los datos son medias (±DE). *p<0.05.

Los datos de las mediciones realizadas durante los tests de Wingate se muestran en la Tabla 3. No se observaron cambios significativos entre las mediciones PRE y POST respecto de la potencia pico, potencia media índice de fatiga o trabajo total en ninguno de los grupos. Además, no se observaron diferencias significativas entre los grupos.


Figura 1. Concentración de testosterona en reposo (media ± DE).

En la Figura 1 se muestran las concentraciones de testosterona de reposo. No se observaron cambios significativos a partir de la condición PRE en ninguno de los grupos, y no se observaron diferencias significativas entre los grupos. Los cambios en las concentraciones de cortisol de reposo se muestran en la Figura 2. La concentración de cortisol se mantuvo estable a través de las tres mediciones en el grupo PR. Sin embargo, se observó una reducción significativa entre las mediciones PRE y MID en el grupo PL. Además, la concentración de cortisol en el grupo PL en la medición MID fue significativamente menor que la observada en el grupo PL. No se observo ninguna otra diferencia entre los grupos. El índice T/C se muestra en la Figura 3. No se observaron cambios significativos a partir de la medición PRE en ninguno de los grupos ni entre los grupos.

Las concentraciones de reposo de IGF-1 y hormona del crecimiento durante las 12 semanas se muestran en las Figuras 4 y 5, respectivamente. No se observaron cambios en ninguno de los grupos a partir de la medición PRE en las concentraciones de reposo de estas hormonas. Además, no se observaron diferencias significativas en las concentraciones de reposo de estas hormonas entre los grupos en ninguna de las mediciones.

DISCUSION

Los resultados de este estudio indican que la suplementación con proteínas en atletas universitarios de fuerza/potencia puede favorecer el desarrollo de la fuerza en el tren inferior en comparación con la suplementación con placebo.


Figura 2. Concentración de cortisol en reposo (media ± DE). *Estadísticamente significativo entre las mediciones PRE y MID en el grupo PL; # Estadísticamente significativo entre PL y PR.


Figura 3. Índice Testosterona/Cortisol en reposo (media ± DE).

Los cambios en las concentraciones hormonales de reposo no parecen respaldar las investigaciones previas que indican que la suplementación con proteínas pueden aumentar las respuestas de las hormonas anabólicas. Las ingestas energéticas reportadas en el presente estudio concuerdan con investigaciones previas que sugieren que los atletas universitarios no consumen las cantidades adecuadas de macronutrientes ni cubren su necesidades de proteínas (Cole et al., 2005; Hinton et al., 2004). Sin embargo, cuando se les provee a los sujetos un suplemento a base de proteínas estos parecen cubrir e incluso exceder la ingesta recomendada para atletas de fuerza/potencia.

A pesar de la mayor ingesta de proteínas por parte del grupo PR, no se hallaron diferencias significativas en la masa corporal, masa magra o masa grasa entre los grupos. Si bien una mayor ingesta de proteínas estuvo asociada con una tendencia (p = 0.08, ES = 0.78) hacia un incremento en la masa magra corporal, es posible que la ingesta calórica relativamente baja de los sujetos haya impactado negativamente su capacidad para obtener ganancias significativas en la acumulación de tejido magro. Si no se consumen las suficientes calorías, la capacidad de los sujetos para incrementar significativamente su masa corporal o su masa magra puede verse comprometida. Estudios previos han mostrado que la combinación de entrenamiento con sobrecarga y una intervención nutricional (e.g., incremento de la ingesta calórica) resulta en un incremento significativo en la masa corporal (Roy et al., 1997; Rozenek et al., 2002). Sin embargo, también se ha recomendado que la ingesta calórica para atletas de fuerza/potencia debería exceder las 44-50 kcal/kg BM/día (American Dietetic Association, et al., 2000) y que la ingesta energética de estos atletas puede exceder las 5000 kcal por día (Short and Short, 1983). Las ingestas de energía observadas en el presente estudio fueron relativamente bajas en comparación con lo recomendado para atletas de fuerza/potencia, contribuyendo posiblemente a la incapacidad para alcanzar incrementos significativos en la acumulación de tejido magro y en la masa corporal.

Ambos grupos exhibieron ganancias en la fuerza en 1RM en los ejercicios de sentadilla y press de banca. Sin embargo, la magnitud de mejora en la fuerza en 1RM en el ejercicio de sentadilla fue significativamente mayor en el grupo PR. Esto puede atribuirse al mayor (p = 0.09, ES > 0.70) volumen semanal medio y la mayor intensidad semanal media de entrenamiento observada en el grupo PR durante las 12 semanas de entrenamiento para el ejercicio de sentadillas. Interesantemente, Kraemer et al (1998) no observaron diferencias en el volumen o intensidad del entrenamiento en hombres experimentados en el entrenamiento con sobrecarga durante varios días de suplementación con proteínas. Sin embargo, estos sugirieron que la suplementación por un período mayor de tiempo podría resultar en resultados más favorables. Se cree que la suplementación con proteínas puede estimular la síntesis de proteínas musculares para contrarrestar los efectos deletéreos de la degradación muscular que se observan luego del entrenamiento con sobrecarga (Tipton et al., 2004). Si hay una reducción en la degradación proteica concomitantemente con un incremento en la acumulación de proteínas, el efecto resultante podría generar un mayor estímulo para el crecimiento muscular y para la mejora de la recuperación, lo que potencialmente podría resultar en mayores ganancias de fuerza (Kraemer et al., 2006, Ratamess et al., 2003).


Figura 4. Concentración de IGF-1 en reposo (media ± DE).


Figura 5. Concentración de hormona del crecimiento en reposo (media ± DE).

Los estudios que han examinado los efectos de la suplementación con proteínas sobre el incremento de fuerza son limitados y sus resultados en general son inconcluyentes. Si bien algunos investigadores han mostrado un incremento en las ganancias de fuerza mediante la suplementación con proteínas (Bird et al., 2006) otros no han reportado efecto alguno (Chromiak et al., 2004; Rankin et al., 2004). Sin embargo, generalmente estos estudios han utilizado sujetos desentrenados o entrenados recreacionalmente. El presente estudio parece ser el primero en examinar los efectos de la suplementación con proteínas sobre el rendimiento en atletas de fuerza/potencia experimentados en el entrenamiento con sobrecarga. Interesantemente, la magnitud de las mejoras no fue similar entre los ejercicios de sentadilla y press de banca en el grupo PR y no se hallaron diferencias en el ? 1RM en press de banca entre los grupos PR y PL. Investigaciones previas han demostrado un mayor potencial para el incremento de la fuerza del tren inferior en atletas universitarios de fuerza/potencia (Hoffman et al., 2004; Hoffman and Kang, 2003) y los resultados observados en este estudio probablemente reflejan la mayor ventana de adaptación que existe en estos atletas para obtener ganancias de fuerza en el tren inferior. Los mecanismos subyacentes es esta mayor ventana de adaptación pueden relacionarse con la menor experiencia en el tren inferior comparado con el tren superior (Hoffman and Kang, 2003).

Durante las 12 semanas de entrenamiento no se observaron cambios significativos en ninguna de las medidas del rendimiento de potencia en ninguno de los grupos. Si bien la suplementación con proteínas ha mostrado incrementar significativamente el rendimiento de potencia (Anderson et al., 2005), otros autores no han observado diferencias significativas entre sujetos que consumieron suplementos a base de proteínas y placebo (Chromiak et al., 2004). Sin embargo, ninguno de estos estudios utilizó atletas experimentados en el entrenamiento de fuerza/potencia. Es probable que la falta de especificidad entre el programa de enteramiento y los ejercicios utilizados para valorar el rendimiento de potencia en el presente estudio sean los factores principales que hayan evitado observar cualquier potencial de la suplementación con proteínas sobre la potencia.

Un objetivo adicional del presente estudio fue examinar si las concentraciones hormonales de reposo podrían ser influenciadas por la suplementación con proteínas. En la evaluación MID se observó una menor concentración de cortisol en el grupo PL en comparación con el grupo PR. Estos resultados contrastan ligeramente con aquellos hallados en otros estudios que han demostrado que las concentraciones de cortisol en reposo tienden a mantenerse o a reducirse en los sujetos suplementados con proteínas (Bird et al., 2006; Kraemer et al., 1998). Los resultados del presente estudio pueden reflejar el mayor volumen de entrenamiento (6%) realizado por los sujetos del grupo PR en el ejercicio de sentadilla. Esto es respaldado por estudios previos que han mostrado que el incremento en el volumen de entrenamiento, a pesar de la mayor ingesta diaria de proteínas, resulta en un incremento significativo de la concentración de cortisol en reposo (Volek et al., 1997). Es posible que el mayor volumen de entrenamiento haya influenciado los resultados observados en el presente estudio.

Investigaciones previas han mostrado que las dietas altas en proteínas están asociadas con una disminución de los niveles de testosterona de reposo (Anderson et al., 1987), mientras que otros han reportado una relación negativa entre el índice de proteínas/carbohidratos y la concentración de testosterona de reposo (Volek et al., 1997). En el presente estudio el 24% de la energía total consumida por el grupo PR provenía de las proteínas y solo el 15% de la energía total consumida por el grupo PL provenía de las proteínas. Si bien el índice proteínas/carbohidratos fue menor que el reportado por Anderson et al (1987) (44% de la energía total provenía de las proteínas en el grupo que consumió una dieta alta proteínas versus 10% de la energía total provenía de las proteínas en el grupo que consumió una dieta baja en proteínas), esta diferencia probablemente contribuyó a los resultados observados en este estudio. En el presente estudio se halló una correlación negativa (-0.64, p < 0.05) entre la concentración de testosterona, determinada en la evaluación MID, y el contenido de proteínas en la dieta. Esta tendencia continuó, pero la correlación entre la concentración de testosterona, determinada en la evaluación POST, y el contenido de proteínas en la dieta no alcanzó significancia estadística (r = -0.37, p = 0.10). Esto es similar a lo observado en un estudio previo llevado a cabo por Volek et al (1997). Los datos del presente estudio no parecen respaldar la importancia de la composición de macronutrientes sobre la homeostasis de la testosterona en reposo.

En el presente estudio no se observaron cambios significativos, a partir de la evaluación PRE, en las concentraciones de reposo de hormona de crecimiento o IGF-1. Algunos investigadores han sugerido que concentración de reposo de hormona del crecimiento parece ser sensible a la suplementación con aminoácidos (Bratusch-Marrain and Waldäusi, 1979), sin embargo otros investigadores no han reportado efecto alguno de la suplementación con proteínas sobre la concentración de reposo de hormona del crecimiento o de IGF-1 (Kraemer et al., 2006). Al parecer los cambios en la concentración de IGF-1 son dependientes de la ingesta energética, en donde la restricción calórica está asociada con la reducción en la concentración de IGF-1, mientras el incremento en la ingesta calórica tiene a elevar la concentración de IGF-1 (Forbes et al., 1989; Thissen et al., 1994).

CONCLUSIONES

En conclusión, los resultados de esta investigación confirman los resultados de estudios previos que han demostrado que los atletas de fuerza/potencia universitarios pueden no cubrir sus necesidades diarias de proteínas a través de la dieta. Cuando los atletas son provistos con un suplemento a base de proteínas, estos parecen cubrir la ingesta recomendada de proteínas diarias para atletas de fuerza/potencia. La suplementación con proteínas parece favorecer el desarrollo de la fuerza del tren inferior en atletas experimentados en el entrenamiento de fuerza/potencia. Sin embargo, los resultados para el tren superior, la potencia anaeróbica y los cambios en el tejido magro no proveen una evidencia clara que respalden la eficacia de un período de suplementación con proteínas de 12 semanas en atletas experimentados en el entrenamiento con sobrecarga. Los estudios futuros deberían investigar los efectos de la suplementación con proteínas en atletas que consumen una dieta que cubra la ingesta recomendada de energía para atletas de fuerza/potencia.

Puntos Clave

  • Los atletas de fuerza/potencia universitarios pueden no cubrir sus necesidades energéticas o de proteínas.
  • Cuando los atletas son provistos con suplementos a base de proteínas estos parecen cubrir la ingesta recomendada de proteínas diarias para atletas de fuerza/potencia.
  • La suplementación con proteínas favoreció el desarrollo de la fuerza en el tren inferior en estos atletas experimentados en el entrenamiento de fuerza/potencia.
  • Los resultados en el tren superior, la potencia anaeróbica y los cambios en el tejido magro no proveen una evidencia clara que respalden la eficacia de un período de suplementación con proteínas de 12 semanas en atletas experimentados en el entrenamiento con sobrecarga.

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Fuente: http://www.sobreentrenamiento.com/PubliCE/Articulo.asp?ida=1002&tp=s

 

 

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